Primeros cuentos para más pequeños



 LOS CUENTOS DE LA GIAGIA


En esta nueva serie de cuentos, Eder, se reflejan las transformaciones de personas en plantas o animales, queriendo unir la naturaleza en todas sus manifestaciones, a través del amor, feliz o desgraciado. Con estos relatos pretendo que vayas adquiriendo una cultura basada en los clásicos, que son la base de nuestra cultura occidental.





1.- Apolo y Dafne

       Apolo era el dios de las artes, de la medicina, de la belleza y de la adivinación, pero tenía muy mala suerte en el amor. La diosa del amor, Afrodita, había echado una maldición sobre él y toda su estirpe, y ninguno tendría suerte en el amor. También era considerado como dios de la justicia, sobre todo, en el poema Ilíada, escrito por el aedo griego Homero. Quizá es que los griegos estaban hartos de su dios supremo Zeus, que actuaba siempre a su antojo.


Apolo se enamoró de una preciosa ninfa, llamada Dafne, pero tampoco tuvo suerte. Quiso convencerla para que se casara con él, pero ella empezó a huir y él la siguió. Viendo que Apolo iba a alcanzarla, Dafne pidió ayuda a su padre, que era un dios río, y éste la ayudó convirtiéndola en laurel.

Cuando Apolo llegó, ella ya tenía los brazos convertidos en ramas y sus piernas se habían convertido en raíces. Como no pudo casarse con ella, Apolo decidió adoptar una corona de laurel,  como premio para los vencedores de los juegos atléticos, que se celebraban en Delfos, el santuario donde él respondía las preguntas de los peregrinos a su oráculo.

         Muchos artistas han recordado la historia de Apolo y Dafne,

-         En música: Jacopo Peri, Francesco Caballi o Richard Strauss.

-         En pintura: Francesco Albani, Tiépolo, Antonio de Pollaiuolo, John William Waterhouse, o Cornelio del Vos.

-         En Literatura, partiendo del relato de Ovidio, tomado después por Garcilaso de la Vega o Francisco de Quevedo.


2.- Los delfines

         Sabemos que los delfines son quizás los más inteligentes de los animales. Hubo dos dioses que quisieron regalarles la inteligencia y la posibilidad de comunicarse con un lenguaje propio y especial. Voy a contarte las dos historias.

         El dios Apolo, para hacerse dueño del oráculo de Delfos, donde iban a hacer sus preguntas gentes de todo el mundo, tuvo que viajar hasta la cordillera del Parnaso.

Le pareció que era más fácil ir por mar, pero estaba agotado y no conseguía llegar a la playa, así que pidió ayuda a varios delfines que nadaban por allí y ellos lo llevaron sobre sus lomos hasta el santuario. En agradecimiento, el dios les concedió la inteligencia y, además, llamó a la ciudad con el mismo nombre de los delfines: Delfos.

El dios Dioniso, al que conocemos como dios del teatro y del vino, tuvo una vida humana antes de pasar a ser dios como su padre Zeus, e ir a vivir con él.

 Cuando estaba como hombre, más bien como niño, viviendo en el palacio del rey de Siracusa, en Sicilia, salió un día a navegar. Los marinos que llevaban el barco, decidieron robarle y hacer desaparecer al niño. Le quitaron el dinero y las joyas que llevaba y lo echaron al mar.

 Pero los delfines lo vieron y lo llevaron al embarcadero del palacio otra vez. Cuando los marinos fueron a explicar que el niño se había caído por la borda, apareció el dios y los malos fueron llevados a la cárcel.

Para agradecer a los delfines que le hubieran salvado, Dioniso les concedió la inteligencia y el poder de comunicarse entre ellos, por medio de ultrasonidos. Dioniso era un dios muy práctico.

 3.- El álamo

         El álamo es uno de los árboles más útiles en las ciudades, porque la cara interior de las hojas, de color casi blanco, recoge el polvo atmosférico y ayuda a combatir la contaminación.

Lo creó el dios Hades, rey del mundo subterráneo, cuando murió su amada Leuca, hija de Océano. Al llegar ella a los Campos Elíseos, lugar donde llegaban las almas de los que habían sido honrados y justos, se encontró con que Hades había plantado un álamo para ella, para que el aire que la rodeara fuera puro.

Hay una historia que explica la creación de alamedas en las ciudades; te la voy a contar:

 Faetón, hijo del sol, murió por acercarse demasiado a la tierra y al cielo con el carro del sol, que había pedido prestado a su padre. Sus hermanas, las Helíades, también hijas del sol, rodearon su cadáver y decidieron quedarse guardando el cuerpo de su hermano, de forma que el dios Hades decidió convertirlas en álamos, para que estuvieran siempre purificando el aire que rodeaba el cuerpo de Faetón.

Por eso, cualquier grupo de árboles en una ciudad, aunque sean de otro género, se llama alameda.

         También el héroe Heracles, cuando volvió del mundo subterráneo, llevaba puesta una corona de hojas de álamo, y puso como premio para los vencedores de los juegos Nemeos, que se celebraban en su honor, una corona de hojas de álamo, para que se los considerara limpios y puros, es decir, que no hacían ninguna trampa en las competiciones.



4.-  La golondrina y el ruiseñor

         Había una vez dos hermanas, llamadas Procne y Filomela. Se querían mucho y estaban siempre juntas, hasta que su padre decidió casar a Procne con el rey de Tracia Tereo.

Después de varios meses separadas, Filomela consiguió que su padre le permitiese ir a visitar a su hermana Procne y se puso en camino, acompañada por su cuñado Tereo.

 En el camino, Tereo intentó violentar a Filomela y la dejó muda, para que no pudiera contarle a su hermana nada. Pero Filomela consiguió bordar en un tapiz la historia de lo que había sucedido. Procne enseguida lo entendió y decidió vengarse de su marido, matando a su propio hijo.

 Luego las dos hermanas huyeron de allí, y Tereo las persiguió. Al ver que podía alcanzarlas, Zeus tuvo piedad de ellas y las convirtió en aves, para que escapasen mejor, fueron el ruiseñor y la golondrina, cuyo canto es breve, porque Filomela era muda.

Pero también convirtió en ave a Tereo, un gavilán, que por eso se pasa la vida persiguiendo a los ruiseñores y las golondrinas. Al final las dos hermanas pudieron vivir en el reino de las aves y Tereo comprendió que debía pedir perdón, porque ya Procne, el ruiseñor, que no deja nunca de cantar, había contado a todas las aves lo que había sucedido y Tereo fue admitido en el reino de las aves, si se portaba bien.

          El comediógrafo griego Aristófanes nos cuenta la historia de las dos hermanas, con un toque de humor ante esta triste historia.


5.- El color de las moras salvajes

         Esta es una historia triste, Eder, pero tú ya sabes por experiencia que en la vida hay cosas que no son tan agradables como quisiéramos, aunque tengan un final feliz y provechoso para sus protagonistas o sus familias.

         Es la historia de dos jóvenes, Píramo y Tisbe, en los que se inspiró Shakespeare para escribir su Romeo y Julieta.

        Desde niños, Píramo y Tisbe eran amigos y jugaban juntos y se contaban sus problemas. Cuando crecieron y fueron adolescentes, sus padres les prohibieron verse y hablarse, a pesar de que sus casas estaban adosadas una a la otra, porque las familias eran enemigas desde hacía muchos años.

Los dos jóvenes consiguieron hacer un pequeño agujero en una pared común a las dos casas, y por allí hablaban todos los días y se comunicaban sus tristezas y alegrías. Un día, hartos de las discusiones de sus padres, decidieron irse de casa juntos y se citaron en un campo próximo, a la entrada de una cueva.

         Tisbe fue la primera en abandonar su casa; se acercó a la cueva y, esperando, se quedó dormida. Al entrar en la cueva, no se dio cuenta de que su pañuelo se quedaba enganchado en unas zarzas que había cerca.

Pasó una leona, que acababa de cazar y tenía el hocico manchado de sangre; y manchó de sangre el pañuelo. Píramo llegó un poco después, y, al ver el pañuelo de Tisbe manchado de sangre, pensó que ella había muerto.

Como no podía vivir sin ella, se clavó su espada, para poder vivir con ella en la vida posterior.

Su sangre cayó sobre las moras, que eran blancas, y adquirieron el color rojo. Pero entonces Tisbe despertó y salió de la cueva. Cuando vio que Píramo estaba muerto, comprendió lo que había sucedido y se clavó la misma espada de su amado.

Su sangre cayó sobre las mismas moras, que esta vez adquirieron el color morado, que les quedó para siempre. Ahora sí que podían los dos estar para siempre juntos en el paraíso, sin que nadie se lo prohibiera.

         Sus padres, al saber lo que había pasado, hicieron las paces entre ellos, enterraron a los dos jóvenes en la misma tumba y juraron que nunca más se enemistarían.

El resultado fue, pues, beneficioso, porque las dos familias fueron amigas para siempre y los dos jóvenes, Píramo y Tisbe, consiguieron lo que no habían podido tener en su vida terrenal: estar siempre juntos.

6.- Por qué el pavo real tiene ojos en la cola

         El dios Zeus era un conquistador, siempre tenía una nueva novia; y, claro, su esposa Hera se enfadaba mucho y lo pagaban las pobres novias de su marido o los hijos de ellas.

Un día Zeus conquistó a la princesa Ío; cuando Hera supo que estaba esperando un bebé, empezó a perseguirla. Zeus, para proteger a Ío, la convirtió en una vaca blanca, pero Hera se enteró y le pidió que se la regalara.

Zeus no tuvo más remedio que dársela, porque, además de mujeriego, era un poco cobarde. Hera la encerró en una cueva y puso al gigante Argos, de cien ojos, para vigilarla. Cincuenta ojos dormían y cincuenta vigilaban, por lo que Ío no podía escaparse.

Zeus envió a Hermes para liberarla y Hermes empezó a tocar la flauta, consiguiendo dormir a Argos; después lo mató.

Ío pudo escapar, y Hera, para agradecer los servicios de Argos, puso sus ojos en la cola del pavo real, para que todo el mundo supiera que era su ave favorita y recordaran la fidelidad de Argos.

Pero Hera siguió persiguiendo a Ío, que tuvo que recorrer todo el mundo huyendo. Llegó hasta Turquía y pasó el Bósforo, que significa “El paso de la vaca”.

Por fin consiguió dar a luz a su bebé, que fue el fundador de todas las grandes regiones de África, como Libia, Etiopía y otras.


7.- El olivo

         El olivo es el árbol característico de la ciudad de Atenas, porque representa a su diosa patrona Atenea. Atenea representa la inteligencia y la guerra razonada; era hija de Zeus y Metis, diosa de la prudencia y la inteligencia.

Cuando Cécrope, el primer rey del Ática (región donde está Atenas), pidió protección divina, se presentó Poseidón, dios del mar y dio un golpe con su tridente: brotó un manantial de agua salada.

Entonces llegó Atenea, que hizo crecer un olivo. El tribunal que juzgó quién debía ser el patrón de la ciudad, dictaminó que debía ser Atenea, porque el olivo significa paz, fuerza, resistencia y prosperidad. Sus raíces se agarran tan fuerte al suelo que es difícil desarraigarlo.

Los atenienses vivieron bien gracias al olivo, que utilizaban para dar la bienvenida a los huéspedes y, sobre todo, por el fruto del olivo, la oliva, y por el aceite de oliva.

 Esta lucha entre Poseidón y Atenea está representada en uno de los frisos del Partenón, templo dedicado a Atenea en la Acrópolis de Atenas.

         También el héroe Heracles llevaba una maza de madera de olivo, que, si se apoyaba en el suelo, enseguida echaba raíces; con ella consiguió aislar en una cueva al león de Nemea, uno de sus trabajos, y lo ahogó con sus propios brazos.

 En recuerdo de esta hazaña, los habitantes de la ciudad de Nemea, crearon los juegos Nemeos, que formaban parte de los juegos panhelénicos y se celebraban cada dos años, alternando con los Délficos, los Ístmicos y los Olímpicos, que se celebraban cada cuatro años.

La razón para celebrar los juegos panhelénicos era que los griegos se olvidaran de sus guerras, porque estaba prohibido estar en guerra, mientras se celebraban los juegos.


8.- La lechuza
   
El búho o la lechuza son considerados los animales preferidos de la diosa griega Atenea. Como ella era la diosa de la sabiduría, la lechuza también representa la sabiduría.

Dicen que la propia diosa era una lechuza que volaba siempre de este a oeste, siguiendo el camino del sol. Representa también el poder, porque Atenea era la hija preferida de Zeus y de Metis.

De hecho nació de la cabeza de Zeus, totalmente armada, por lo que era la protectora de la guerra razonada o inteligente. Hay quien dice que una lechuza está siempre posada sobre el edificio más alto del mundo, donde haya más poder.

         La lechuza ayudó a Atenea a inventar los números y la forma de hacer fuego, además de enseñar a los hombres bastantes artes, como hilar, cultivar algunas plantas o tocar la flauta y la trompeta.

          Si una lechuza ríe, es señal de que alguien va a morir; si canta, es señal de que va a haber una boda.

Actualmente, en Grecia aún existe la creencia de que, si una lechuza se posa sobre un tejado, debe dejarse la luz encendida toda la noche, para que no suceda nada malo a la familia que vive en esa casa.

Tiene siempre los ojos abiertos y vigila el sueño de los habitantes de la casa donde se posa.


9.- El tilo y el roble

       Los griegos son gentes muy hospitalarias, desde hace muchos años hasta la época actual. Se dice que el origen de su hospitalidad es porque quizá sea un dios quien los visite.

Esta es la historia de una pareja de ancianos, Filemón y Baucis, que dieron origen al tilo y al roble. Su vida y su muerte fueron ejemplos del verdadero amor y de la generosidad humana.
  
         Había una pareja de ancianos que vivían en la región de Frigia. Eran muy pobres y solo tenían una cabaña como refugio y un ganso. Se llamaban Filemón y Baucis.

Un día el rey de los dioses Zeus y su hijo Hermes decidieron bajar a la tierra y llegaron a la región de Frigia. Pidieron hospitalidad para pasar la noche a todos los habitantes, pero nadie se fiaba de ellos y nadie les dio alojamiento.

 Sólo los dos ancianos Filemón y Baucis los acogieron en su pobre choza. Sirvieron aceitunas y vino, como era la costumbre, y aún sigue siendo en la actualidad en Grecia.

Cuando empezaron a servir el vino, Baucis se dio cuenta de que la jarra de vino seguía siempre llena, así que pensó que los visitantes eran dioses.

Filemón decidió sacrificar a su único animal, un ganso, para darles una cena digna. Pero el ganso escapó y se refugió junto a Zeus.

 Éste dijo que era su animal preferido y se dieron a conocer. Les avisó que iba a destruir la región de Frigia y les dijo que subieran a un monte, desde donde vieron cómo se inundaba todo, excepto su cabaña.

         Como regalo por haberlos recibido les dijeron que pidieran un deseo. Los dos ancianos se miraron durante unos segundos y pidieron morir los dos a la vez.

        Zeus y Hermes se marcharon, convirtiendo la choza de Filemón y Baucis en un templo, donde fueron sacerdotes del culto a Zeus. Tenían sacerdotes, consagrados por el dios, para que les sirvieran, porque eran ya muy ancianos.

 Cuando le llegó la hora de morir a Filemón, pidió a Zeus que recordara su promesa. Se abrazó a Baucis y sintieron cómo sus pies se enterraban en el suelo y se convertían en raíces, y sus brazos se iban extendiendo como ramas que se unían en sus extremos.

         Nacieron así el tilo y el roble, que suelen estar unidos por las ramas, símbolos del amor y la fortaleza.


10.- El águila
        
El águila representa la fuerza, el poder y la majestad. En la mitología griega representaba a Zeus; en la mitología azteca era Quauhtli, el 15º mes del calendario, era el ave imperial, que se posó en un cactus y allí construyeron la ciudad de Tenochtitlán. En la mitología siria antigua representaba al sol y fue luego convertida en constelación.

Pero te voy a contar por qué era el águila el animal preferido por Zeus. El águila le señaló cuál era el centro espiritual del mundo. Queriendo saber dónde situar el oráculo, que sería el más famoso del mundo, Zeus decidió soltar dos águilas, desde direcciones opuestas; donde se juntaran, ése sería el centro del mundo.

Las dos águilas volaron una en dirección a la otra y se encontraron el Delfos, el centro del mundo, o, como ellos lo llamaron, “el ombligo del mundo”. Los griegos esculpieron un ombligo de piedra, con la hazaña de las águilas grabada, y lo llamaron “ómfalos”, que significa ombligo en griego. Aún existe el monumento original en piedra.

         También otros héroes griegos tuvieron que ver con el águila. Por ejemplo, Prometeo, el titán que regaló el fuego a los hombres, después de habérselo robado a los dioses.

Como castigo, Zeus lo encadenó en los Montes Urales, donde un águila se encargaba del castigo. Hasta que lo liberó Heracles.

Otro personaje, quizá menos conocido, es Ganímedes, príncipe de Troya, a quien Zeus, en forma de águila, raptó para llevárselo al Olimpo y tenerlo como copero, para que le sirviera siempre el néctar y la ambrosía, alimento de los dioses.

         Los romanos adoptaron el águila como ave simbólica de su poder, y llamaban águilas a sus banderas.

  
11.- Hierba Luisa

         La mitología griega asimilaba la hierba luisa al nombre del limón, considerado como una joya sagrada, que crecía en numerosos árboles del Jardín de las Hespérides, donde tuvo que ir Heracles a robar las manzanas de oro de las Hespérides, por mandato de la diosa Hera, que intentaba que Heracles muriera en alguno de sus doce trabajos.

Aunque no lo consiguió, porque Heracles salió victorioso de todos ellos. La diosa Gea (la Tierra) regaló la hierba luisa a la diosa Hera, como regalo de bodas, cuando Hera se casó con Zeus.

Por eso, los griegos regalaban hierba luisa en las ceremonias nupciales, incluso como ramo de flores para la novia, porque los consideraban símbolo de fecundidad y riqueza, por el color dorado de las flores.

El jardín de las Hespérides estaba situado en el continente perdido de la Atlántida, del que nos da noticias el filósofo Platón. Algunos sitúan este jardín en el este de la península ibérica, o en alguna isla del mediterráneo, hundida por la acción de un tsunami, seguido de erupciones volcánicas.

La hierba luisa es una planta muy cultivada en diferentes regiones del mundo, entre las que están la zona de Piura, en Perú, y la propia Grecia.

Esta planta es un cítrico que se usa para curar diversas enfermedades, como el escorbuto, enfermedad que afecta a la dentadura y las encías, o para mejorar la digestión.

Se consideraba la planta de oro, porque relucía como el sol, incluso en las noches de luna nueva. Las leyendas europeas dicen que se consigue la noche de San Juan, en la que salen tres plantas a las doce de la noche, que se pueden coger si se tiene en la mano un objeto de metal.


12.- El caballo

         El caballo era muy apreciado entre los griegos porque era símbolo de fuerza, valentía y nobleza. El dios Posidón luchó con Atenea para ser el protector de los atenienses y ofreció como regalo un caballo.

El caballo más famoso fue Pegaso, el caballo alado. Era blanco y fuerte y, sobre todo, noble e inteligente. Ayudó al héroe Perseo en su lucha contra Kraken, un monstruo marino que amenazaba con matar a Andrómeda. Te voy a contar la historia, Eder:

Perseo era hijo de Dánae y de Zeus. (Zeus, como vas viendo, tenía muchos hijos y muchas mujeres). El padre de Dánae era el rey de Argos, Acrisio; Argos está en el Peloponeso.

Un oráculo de Apolo, el dios de la adivinación, le había dicho que su nieto le mataría y le quitaría el trono, así que Acrisio no permitía que su hija se casara, para que no tuviera ningún hijo.

Para que nadie la viera, la encerró en una torre con barrotes. Pero Zeus se enamoró de Dánae y se coló entre los barrotes, convertido en lluvia de oro. Dánae quedó embarazada y tuvo a su hijo Perseo.

Cuando se enteró Acrisio, los encerró en una caja de madera y la echó al mar. Pero Zeus se ocupó de que la caja llegara a la isla de Xérifos con Dánae y Perseo sanos y salvos. Allí vivieron hasta que Perseo fue mayor y quiso poner a su madre en el trono de Argos.

Una tormenta llevó su nave a Fenicia, donde vivía la reina Casiopea y su hija Andrómeda. Perseo se enteró de que, por una maldición de la diosa Tetis, diosa del mar, Andrómeda debía ser sacrificada a un monstruo marino, que saldría el último día del mes y se la llevaría.

Perseo prometió salvarla. El caballo alado Pegaso le ayudó a sobrevolar la roca donde Andrómeda estaba encadenada y consiguió vencer al monstruo Kraken.

Andrómeda se casó con Perseo, y así se unieron dos reinos que podían tener buenas relaciones comerciales en el mar. Eran Fenicia y Argos. El monstruo marino significa los peligros que tenían que superar los navegantes, para realizar sus negocios.


Perseo venció a Kraken con ayuda de la cabeza de Medusa, monstruo que convertía en piedra a todo el que la miraba. Pero esta es otra historia, que ya te contaré en otro momento.
 
 
13.- El ciprés
 
         Había una vez un chico llamado Cipariso, que vivía en la isla de Cos. Era amigo del dios Apolo y ambos solían cazar y hacer ejercicios atléticos juntos, en una zona de la isla, donde había un campo muy extenso, el campo de Cartea.
 
Un día Apolo y Cipariso fueron a cazar al campo de Cartea, y un precioso ciervo los acompañó. El ciervo tenía los cuernos dorados y de su pelo colgaban collares y perlas, que le iban regalando los habitantes de la zona, porque era un animal pacífico y agradable, que jugaba con los niños.
 
Cipariso se hizo amigo del ciervo enseguida, y desde entonces, iban todos los días a correr y saltar por montes y bosques. Apolo veía con recelo esta amistad, porque quería ser el único amigo de Cipariso, pero el joven no le hizo caso y seguía sus carreras y juegos con el ciervo.
        
Una tarde, el ciervo se tumbó a dormir a la sombra, detrás de un tronco caído, sin escuchar los ruidos que había a su alrededor, porque no temía que nadie le hiciera daño, acostumbrado a recibir sólo regalos de comida y caricias de todos.
 
Cipariso iba a correr con él, pero, al no encontrarlo, decidió practicar el tiro con jabalina con su amigo, el dios Apolo. Vio un bulto detrás de un tronco y, pensando que iba a cazar una buena pieza, lanzó su jabalina, que dio en el blanco.
 
Cuando se acercó, se dio cuenta de que había matado a su amigo el ciervo. Apolo, como dios de la medicina, intentó salvarlo, pero no lo consiguió y el ciervo murió.
        
Cipariso se quedó junto al cadáver, llorando tanto que se quedó sin lágrimas y sus brazos y piernas empezaron a extenderse y a convertirse en color verde y a volverse duros, como la madera de un árbol.
 
Los suspiros de Cipariso se elevaban tanto que también su cuerpo empezó a crecer hasta llegar al cielo. Al ver que su amigo se iba transformando en árbol, Apolo lo convirtió en ciprés, cuya cima es tan alta que puede decir sus secretos a los dioses.
 
Apolo se había quedado también sin su mejor amigo, y decidió que, desde ese momento, el ciprés fuera señal de dolor y de eternidad, de espiritualidad y amistad.
 
Por eso se coloca siempre en los cementerios, para que el espíritu de los que nos dejan se eleve hasta el cielo y comunique nuestros deseos a los dioses.
 
14.-La urraca
 
         La urraca es un ave que tiene fama de ladrona y desagradable. Cuando una urraca ve algo brillante, se lanza directamente a robarlo.
 
En urraca se convirtió una joven, hija del rey de Macedonia, llamada Cloris (que significa la pálida), porque su piel era muy blanca.
 
Las hijas del rey de Macedonia eran nueve y se llamaban Piérides. Las nueve hermanas se atrevieron a desafiar a las nueve Musas en un concurso de música y poesía. No sabían que la misma palabra música se llama así por las Musas.
        
Para la competición, se fueron todas al monte Parnaso, en Delfos, donde las Musas vivían con su patrono, el dios Apolo, protector de las artes, dios de la medicina y de la adivinación, además de ser el dios más guapo de todos.
 
El problema del concurso fue que las jueces que debían dar el premio eran ninfas, es decir, semidiosas, y, al acabar el concurso, todas dieron su voto a las Musas. Ç
 
Las hermanas Piérides se enfadaron mucho, diciendo que la decisión no era justa, y se lanzaron a atacar a las Musas, insultándolas y queriendo golpearlas.
 
Apolo, que al principio se lo tomó como una riña entre mujeres y se estaba riendo, se dio cuenta de que el asunto se ponía feo, e intervino, convirtiendo a Cloris y a sus hermanas en urracas, que conservan la facultad de cantar y gritar, e incluso de hablar, pero su canto es desagradable.
 
         Y, como piensan que les robaron el concurso, ellas se dedican a robar todo lo que encuentran, sobre todo las cosas brillantes.
 
 
15.- El narciso
 
         Había una vez un chico tan guapo que todas las chicas se enamoraban de él. Pero se lo tenía muy creído y no aceptaba a nadie, porque pensaba que nadie era digno de él.
 
Y los dioses castigan el orgullo; por eso, Narciso fue castigado por los dioses, convirtiéndose en una flor: el narciso.
 
Un día Narciso paseaba por el bosque, aprovechando cualquier charco de agua o laguna para mirarse en sus aguas y admirar su propia belleza.
 
Le vio pasar la ninfa Eco, que se enamoró de él enseguida. Pero Eco había sido castigada por la diosa Hera, por hablar demasiado y contar una de sus aventuras y no podía hablar.
 
Sólo podía repetir las últimas palabras que hubiera dicho el que hablara con ella. Así que, cuando Narciso preguntó
-         ¿Quién está ahí?
-         Ahí, ahí, contestó Eco
-         Ven, dijo Narciso
-         Ven, contestó Eco
 
Eco se atrevió a salir de entre los árboles, con los brazos abiertos, pero Narciso no quiso ni verla y se fue, diciendo que no era tan guapa como debía ser una ninfa.
 
Eco, al principio se echó a llorar, y se escondió en una cueva, donde acabó muriendo de pena, pero antes de morir, lanzó una maldición a Narciso, diciendo:
-         ojalá sepas algún día lo que es amar sin ser amado.
 
Narciso lo oyó, pero no hizo caso, porque no creía en las maldiciones. Pero, volviendo a su casa, pasó cerca de una laguna y se sentó al lado del agua, para beber un poco.
 
Al acercarse al agua vio reflejada en ella su propia imagen, y, sin darse cuenta de que era él mismo, se enamoró perdidamente de la imagen que veía en el agua.
 
Cuando trataba de acercarse, el joven de la imagen se acercaba; cuando se alejaba del agua, la imagen se alejaba; por eso Narciso pensó que también el joven de la imagen se había enamorado de él; quiso coger su mano, pero la imagen se desvanecía con el movimiento del agua.
 
Desesperado, decidió quedarse junto a aquella laguna, aunque no se atrevía a tocar el agua, por miedo a que la imagen se fuera, por lo que no bebía ni comía, hasta que murió.
 
Así se cumplía la maldición de Eco.
 
Hay otra historia del mismo Narciso, que, por rechazar otro amor, fue castigado por la diosa Némesis, diosa de la venganza. El resultado fue el mismo.


16.- El cangrejo

         El Cangrejo era un animal extraordinario, muy grande y fiero y que se había hecho amigo de la diosa Hera, para ayudarla en sus venganzas; porque Hera era muy vengativa, sobre todo, contra las novias de su esposo Zeus, que eran muchas.
La historia más conocida sobre el cangrejo es su actuación en el segundo de los trabajos del héroe Heracles.
Hera siempre perseguía al joven Heracles, porque era hijo de una mujer mortal, Alcmena, pero era poderoso y valiente y sus hazañas se conocían por todas partes.
 
Entonces decidió poner a Heracles bajo las órdenes del rey Euristeo, que era su primo y que, por orden de Hera le mandó hacer sus famosos doce trabajos.
El segundo de estos trabajos consistía en eliminar a la Hidra de Lerna, un monstruo con muchas cabezas. Heracles se enfrentó a ella, pero cuando cortaba una cabeza, volvía a salir duplicada y su trabajo era cada vez más difícil. Heracles descubrió que, si quemaba el corte de cada cabeza, ya no salían más.
Estaba venciendo, por lo que Hera envió al Cangrejo para que mordiera los tobillos de Heracles y lo distrajera en la lucha. Heracles aplastó al cangrejo de un pisotón y acabó su trabajo, cortando todas las cabezas de la Hidra.
         Para recompensar al Cangrejo por sus servicios, Hera consiguió colocarlo en el cielo, como constelación, para que todo el mundo lo viera siempre y recordara que había ayudado a la diosa.
Lo colocó cerca de la constelación del León, otro de los trabajos de Heracles, a quien Zeus colocó en el firmamento como parte de las constelaciones del Zodíaco.


17.- El jacinto o lirio
         Jacinto era un joven macedonio, hijo del rey Píero de Macedonia, aunque hay leyendas que dicen que era hijo de un rey de Esparta, o bien Ébalo, o bien Amiclas.
 
El dios Apolo amaba a este joven, por su belleza y por su inteligencia. Solían jugar y hacer ejercicio juntos, y lo que más les gustaba era el lanzamiento de disco.
Un día, Apolo, queriendo impresionar a su amigo, lanzó el disco con todas sus fuerzas, con tan mala suerte, que le dio en la sien y lo mató. Apolo se dio cuenta de que quien había desviado el disco para que diera a Jacinto había sido el viento Céfiro, que tenía envidia de Jacinto, porque Apolo le amaba y a Céfiro no.
         Cuando Jacinto cayó a tierra, Apolo recogió su sangre, que iba empapando la tierra y de ella hizo brotar una flor, el jacinto, que lleva una I (de Iacinthus) en el centro de los pétalos.
Sobre la flor ya crecida, Apolo lloró y, por eso, se considera una flor de luto, que se utiliza en los funerales, acompañando a otros tipos de flores. La flor del jacinto se identifica con la que se llama iris, y sale con diferentes colores.
         Jacinto recibió culto, como héroe divino, en Amiclas, donde se había colocado su tumba, junto a la estatua del dios Apolo. La tumba es del período micénico (anterior al s. XIV a.c.).
En Esparta se instituyeron unos festivales, las Jacintias, cuyo protector era Jacinto, considerado semidiós. Los festivales duraban tres días, un día para llorar la muerte del héroe divino, el segundo para verlo volver a nacer, y el último, para celebrar su renacimiento.
En estas fiestas se llenan las calles de flores de jacinto combinando los colores, e incluso se forran las paredes de las casas con ellas, formando dibujos, como tapices, contando la historia del joven, su amistad con Apolo y su muerte.
 

18.-La cierva
         Había una vez una cierva, que tenía los cuernos de oro, y las patas de bronce. Vivía en Cerinea y tenía otras cuatro compañeras como ella. Las cinco ciervas eran muy veloces y nadie podía cazarlas, excepto, claro está, la diosa de la caza, Artemisa.
La diosa se propuso conseguir las cinco ciervas para que tiraran de su carro de caza. Consiguió cazar a cuatro y las enganchó en su carro, pero la quinta, la de Cerinea, escapó y la diosa estaba enfadada, pero pensaba llegar a tenerla, aunque sólo fuera para no admitir ante nadie que había fallado en la caza, siendo ella la protectora de los cazadores.
Prohibió que alguien cogiera a la cierva de Cerinea, porque estaba reservada para ella.
El héroe Heracles fue encargado de capturarla (fue uno de sus famosos trabajos), pero no podía herirla, sólo cogerla con la mano, lo que era aún más difícil.
Tardó casi un año en conseguirlo, sin descansar ni de día ni de noche, y tuvo que ir hasta el extremo norte de la tierra, al país de los Hiperbóreos, que eran hombres legendarios de gran tamaño y de gran inteligencia.
Consiguió cogerla, cuando la cierva estaba bebiendo, atándole las patas para inmovilizarla. Cuando la capturó, se la llevó a Euristeo, el rey griego de Micenas, que le ordenó los doce trabajos, por mandato de la diosa Hera, que odiaba a Heracles.
         Euristeo tuvo miedo del animal, que era de un tamaño inmenso, y mandó a Heracles volver a llevarla a Cerinea y soltarla en el monte.  Artemisa se lo agradeció, y convenció a la cierva para que se dejara uncir a su carro, con su otras  cuatro compañeras.

 
19.- La mirra

         La mirra es un perfume extraordinario, que se usa desde hace miles de años y que cuesta muy cara, porque da un excelente olor y purifica el ambiente, además de evitar que se acerquen los insectos.
         Tiene también valores medicinales, utilizados desde la antigüedad por los médicos babilonios, egipcios y griegos. Los egipcios la usaban para embalsamar las momias.
        
         En tiempos muy antiguos se utilizaba para perfumar los templos de los dioses y, cuando un peregrino ofrecía mirra para el templo, los sacerdotes le quedaban muy agradecidos y le daban sus bendiciones y promesas de que todo le saldría bien en la vida, con la bendición de los dioses.
  
Pero la historia de mirra es una leyenda, quizá algo triste, pero que los antiguos griegos contaban a sus hijos, para que entendieran por qué valía tanto dinero. Te la voy a contar, Eder.
         Según la mitología griega, Mirra era una joven bellísima, hija del rey de Siria Tías. Su madre alababa la belleza de la joven, e incluso llegó a decir que era más bella que la propia diosa Afrodita.
Y Afrodita, por supuesto, se enfadó, porque ninguna mujer podía ser más bella que ella. Castigó a la madre con una muerte repentina y a la hija con un amor indebido: la joven Mirra se enamoró de su padre.
Pensó en suicidarse, pero su nodriza le aconsejó que engañara a su padre. Así pues, Mirra, con las ropas de la nueva esposa de Tías, se metió en la cama de su padre durante doce noches. Hasta que el rey se dio cuenta y la echó de casa.
Pero Mirra ya estaba embarazada. Al salir de casa, fue al bosque, pensando dejarse morir en soledad. Su padre mandó perseguirla para matarla, pero Afrodita tuvo piedad de ella, porque era la causante de su desgracia y la convirtió en un árbol, la mirra.
Mirra lloraba continuamente su desgracia y sus lágrimas eran la resina que resbala continuamente del árbol de la mirra y que se utilizaba para hacer el perfume.

 Cuando llegó el momento de que naciera su hijo, Afrodita quiso ayudarla. Nació un niño, Adonis, que sería el hombre más guapo del mundo. De hecho, la propia Afrodita se enamoró del joven, cuando fue mayor.

Pero Adonis, recordando lo que la diosa había hecho con su madre, la rechazó. Y Afrodita tuvo que sufrir el mal de amores, como lo había sufrido Mirra, la madre de Adonis.

 Estos dioses griegos son casi como personas humanas, ¿verdad, Eder?

          Se enamoran, se enfadan, se vengan de sus enemigos, tienen envidias entre ellos...

Es que los pueblos antiguos  explicaban por medio de leyendas todo lo que no podían explicar científicamente.

 
20.- Los bueyes de Geriones.-

          Tú ya conoces a Heracles, Eder, y sé que te gustan mucho sus aventuras.
          Una de ellas, la décima, es sobre lo que tuvo que hacer para recuperar un rebaño de bueyes que el gigante Gerión había robado.
Ya sabes que todos sus trabajos se los obligaba a hacer su primo Euristeo, por mandato de la diosa Hera, que tenía mucha manía a Heracles, porque era hijo de una mujer mortal, Alcmena, y de su marido Zeus. Y es que Hera no podía soportar que su marido tuviera tantas aventuras y tantas novias, y sobre todo tantos hijos.
         Resulta que Heracles tuvo que viajar mucho para encontrar a Gerión. Primero tuvo que pasar por Libia, por el desierto. Tenía tanto calor que empezó a disparar flechas al sol. El sol le pidió que dejase de lanzar sus flechas y le dijo que le daría a cambio lo que él quisiera.
         Heracles le pidió que le regalara la copa dorada en la que el sol atravesaba el cielo cada noche, cuando se acostaba en el oeste, para volver a aparecer por el este.
         Cuando consiguió llegar hasta Gerión, lo mató y recuperó el ganado, pero tenía que llevarlo hasta su primo Euristeo. En el camino se encontró con el ladrón Caco, cerca de Roma, que le robó parte del ganado, formado por vacas y bueyes. Heracles lo encontró, mató a Caco y recuperó el ganado.
         Hera estaba furiosa, porque Heracles iba a cumplir con su décimo trabajo y envió un tábano, que picaba a los animales y los enfurecía. Así que el viaje fue difícil y pesado.
Tuvo que pasar un río que Hera había hecho crecer tanto que era imposible vadearlo con el ganado. Al final consiguió entregar el ganado a Euristeo, que sacrificó todo el rebaño a Hera, para que estuviera contenta.
         Hay algunas leyendas que cuentan que Heracles tuvo que llegar hasta el extremo norte y más occidental de Hispania, persiguiendo a Gerión.
Allí cortó la cabeza al gigante, la enterró y sobre la tumba hizo construir una torre, que desde entonces se llamó Torre de Hércules.
Luego construyó una aldea alrededor y regaló la tierra y las casas a diferentes familias. La primera familia que se estableció en la aldea estaba dirigida por una mujer llamada Coruña, por lo que los demás habitantes decidieron llamar a la aldea Coruña, nombre que ha quedado hasta nuestros días.
 
21.- La violeta

         Supongo que habrás visto violetas, Eder. Son esas flores tan bonitas, color violeta (de ahí su nombre), tan humildes que casi no se ven al pasar, aunque tan atractivas que los ojos del caminante no tienen más remedio que fijarse en ellas.
Te voy a contar una de las leyendas de las violetas, cómo nacieron por primera vez y cómo fueron apreciadas por todos. Hay muchas leyendas sobre ellas.
       En la mitología griega se decía que nacieron de la sangre que derramó Atis, amante de la diosa Cibeles, que en honor a ella se cortó sus partes nobles bajo un pino.
También se dice que Io, la luna de Júpiter, fue transformada en violeta, como castigo de los dioses por haber ayudado a Heracles.
         En la mitología romana se contaba que los dioses crearon primero el invierno, para después ir creando las otras tres estaciones del año.
Para acabar con el invierno, apartaron las nieves con un soplo, hicieron fluir el agua de los arroyos y ríos y convencieron al sol para que saliera. Así empezó a crecer la hierba.
Los dioses, contentos por lo que habían conseguido, lloraron de alegría. Sus lágrimas cayeron sobre la hierba y de sus lágrimas nacieron las violetas, que en algunos lugares se llaman “lágrimas de los dioses”.
 A la diosa de la caza Diana (Artemisa para los griegos) le gustaron tanto que las convirtió en su color preferido y uno de sus símbolos.
En las regiones de Europa del norte, se consideran como la señal del comienzo de la primavera y se utilizan para calmar la tos y mejorar la respiración, así como para calmar el dolor de cabeza.


 

22.- La Osa mayor
          Esta es una historia algo triste, pero con final feliz. Se trata de una de las aventuras de Zeus (¡cómo no!).
Ya supongo, Eder, que empiezas a entender qué tipo de dioses tenían los griegos y los romanos, y que sus leyendas siempre tienen que ver con la naturaleza, para explicar lo que aún no podían explicar de forma científica.
 Pues resulta que Zeus se enamoró esta vez de Calisto, una ninfa que pertenecía al cortejo de Diana, la diosa cazadora. El requisito principal para pertenecer a su grupo era que no debían tener novio ni atender a nada ni nadie que no fuera la misma diosa.
Zeus vio a Calisto y consiguió enamorarla. Como resultado de este amor, Calisto quedó embarazada. Diana la echó enseguida de su grupo, porque había incumplido su promesa de no tener relaciones con ningún hombre.
Para ocultar el hecho a su esposa Hera, Zeus convirtió a Calisto en osa, pero Hera lo descubrió y pidió a Diana que la matara a flechazos.
Calisto tuvo a su hijo Arkas y luego murió. Zeus quiso recompensar de alguna manera el amor de Calisto y la puso en el cielo, para hacerla inmortal, como la Osa Mayor.
         Arkas fue criado por Maya  y, cuando se hizo mayor, fue rey de Pelasgia, que desde entonces se llamó Arcadia. Cuando murió, Zeus lo colocó también en el cielo, cerca de su madre, en la constelación del Boyero, o guardián de la osa, para que estuvieran siempre mirándose.
Del nombre de Arkas viene el nombre de Arturo, porque en griego Arktos significa osito.
 
23.- El signo de géminis
          Y hablando de signos del zodíaco, voy a contarte, Eder, la leyenda que originó tu signo, el de géminis.
Los géminis sois independientes y libres; os gusta todo lo que sea original e imaginativo y, sobre todo, sois más espirituales que materiales.
       
Había una reina en Esparta, una ciudad del Peloponeso, en Grecia, llamada Leda, casada con el rey Tïndaro. Zeus la vio y se enamoró de ella (como de casi todas las mujeres bellas que veía).
La visitó una noche y Leda quedó embarazada, aunque ya estaba embarazada de su esposo Tïndaro. Zeus se había transformado en cisne, un cisne azul precioso, y Leda puso dos huevos, con dos bebés en cada uno.
En uno nacieron Cástor y Clitemnestra, los dos niños mortales, hijos de Tïndaro. En el otro huevo, nacieron Helena y Pólux, los dos hijos de Zeus.
Helena y Clitemnestra se casaron con dos hermanos, Menelao y Agamenón, rey de Micenas.
         Los dos niños, Cástor y Pólux eran diferentes, pero siempre querían estar juntos. Cástor era más pacífico y se dedicaba a la doma y el cuidado de los caballos. Pólux era más belicoso y fue quien inventó el boxeo.
Como Cástor era mortal y Pólux era inmortal, pidieron al Destino que les permitiera estar siempre juntos, por lo que Pólux renunció a su inmortalidad, y así pudieron estar juntos.
Cuando Cástor murió, Pólux pidió ir con él al mundo subterráneo. Zeus, para que todo el mundo entendiera el amor entre los dos hermanos, decidió ponerlos en el cielo, como la constelación de Géminis, que enseña a todos lo que significan la dualidad y el amor, porque dos gemelos pueden ser muy diferentes, pero se quieren. Y no quieren que nadie los separe.
24.- El signo de aries
         Voy a seguir contándote las leyendas de los signos del zodíaco, Eder.
Aries significa carnero. La historia trata de un carnero con la piel de oro, que dio origen a la historia del vellocino de oro.
         En Beocia eran reyes Atamante y Nefele, que tuvieron dos hijos, Frixo y Hele. Pero Atamante se volvió a casar con Ino y ella no quería a los niños. Intentó deshacerse de ellos diciendo que eran los causantes de que no saliera la cosecha, pero ella había ido a los depósitos de grano y los había tostado, con lo que, cuando los sembraron, no germinaron.
Convenció a los sacerdotes de que había que sacrificar a los niños, para que volviera a salir la cosecha. Zeus envió al carnero con la piel de oro para que se llevara a los niños de allí. El carnero podía volar y los niños se montaron en él y escaparon de su madrastra.
         Fueron atravesando el mar Egeo, pero ya casi llegando a su destino la niña se cayó al mar, que desde entonces se llama Helesponto, es decir, el mar de Hele.
El niño Frixo llegó a la Cólquide y allí murió el carnero. Frixo entregó la piel al rey Eetes, que le acogió en su reino, y mandó poner la piel de oro en una cueva, protegido por un dragón, para que nadie lo robara.
         Entonces llegó un héroe de Yolco, Jasón, que tenía que llevar el vellón del carnero a su patria, para dar prosperidad a toda Grecia. Con ayuda de Medea, la hija del rey Eetes, consiguió robarlo y llevárselo. Zeus decidió poner el carnero en el cielo, como constelación, para que todo el mundo se acordara de sus aventuras.

 

25.- El signo de tauro

          Tauro significa toro. Hay varias leyendas que se refieren al toro y te las voy a contar, Eder, aunque sólo la primera se refiere al signo del zodíaco taurus.

          La primera leyenda trata de una joven  princesa, llamada Europa, hija de Agenor  y Telefasa. Zeus se enamoró de ella y se convirtió en toro para llamar su atención.

Cuando la princesa estaba jugando en la playa con sus amigas, Zeus, convertido en toro blanco, se paseó por la orilla del mar, invitando a las niñas a montarse sobre él y pasear por la playa.

Cuando se montó Europa, Zeus se metió inmediatamente en el mar y nadó hasta la isla de Creta. Allí hizo a Europa madre de tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis.

Luego se marchó y Europa acabó casándose con el príncipe de Creta, Asterión. Cuando fueron reyes, Asterión dejó como heredero del trono a Minos. Desde entonces, todos los reyes de Creta se llamaron Minos ( un título como el de faraón en Egipto). Para recordar su hazaña, hizo que la figura del toro estuviera en el cielo como constelación.

         La segunda leyenda trata de un héroe sumerio llamado Gilgamesh, al que amaba la diosa Innana. Como el héroe la rechazó, ella, enfadada, envió un toro muy fiero para que destruyera la ciudad.

Pero Gilgamesh, ayudado por su amigo Enkidu, logró vencer al toro y matarlo. La diosa tenía que vengarse y convenció a los dos amigos de que podían encontrar la planta que les daría la inmortalidad.

Salieron los dos héroes a buscar la planta; tras muchas trampas de la diosa Innana, Enkidu murió y Gilgamesh no pudo conservar la planta de la inmortalidad, que había logrado conseguir.

         La tercera leyenda tiene relación con la primera.

Minos era ya rey y pidió a los dioses que le dieran una señal de que su cargo era aceptado por ellos. El dios del mar, Posidón, envió un toro para que se lo sacrificaran, pero el animal era tan hermoso que Minos se quedó con él.

Como castigo, Posidón hizo que la esposa de Minos, Pasifae, se volviera loca y se enamorara del toro.

Como fruto de este amor nació el minotauro, mitad hombre y mitad toro, que Minos mandó encerrar en el laberinto de Creta, que diseñó el genial arquitecto y orfebre Dédalo.

         El héroe ateniense Teseo consiguió matar al minotauro y así librar a Atenas del tributo exigido por Minos, de siete chicas y siete chicos jóvenes, cada nueve años, para alimentar al Minotauro.

         Otras versiones más creíbles de la misma historia, cuentan que los jóvenes eran reclutados para aprender la danza del toro, como demuestras las pinturas encontradas en los palacios de Knosos, Festos o Hagia Triada.

 26.- El signo de Leo

         No creas que me he olvidado del signo de cáncer, Eder. Es que ya te había contado la historia cuando hablamos del cangrejo. Y el cangrejo tuvo alguna relación con los trabajos de Heracles.

           El segundo de los doce trabajos fue matar al león.

  En la región de Nemea, en Grecia, había reinado la luna con el nombre de Selene. Cuando Selene abandonó el poder, la diosa Hera envió un León como rey, que tenía atemorizados a todos los habitantes, porque se alimentaba con animales y seres humanos.

           El rey Euristeo, que era quien enviaba a Heracles a realizar los doce trabajos, le envió esta vez a matar al león, pensando que moriría en la empresa, porque el león tenía la piel invulnerable, es decir, no podía ser atravesada por ningún arma, ni lanza, ni espada ni cuchillo.

Tampoco pudo Heracles golpearlo con su maza, porque ésta se partió en dos al rozar el hocico del león.

Entonces Heracles, a quien no le faltaban recursos, cuando se trataba de pelear, decidió cogerlo entre sus brazos y con su enorme fuerza consiguió ahogarlo.

Cogió después la piel del león y la usó toda su vida como capa, para demostrar a todos que su fuerza era invencible.

Para recordar la hazaña, Zeus puso al león en el cielo, como constelación, y en su centro colocó la estrella Regulus, que significa “corazón del león”.

 27.- El signo de Virgo

          Virgo significa virgen, es decir, una mujer que no quiere tener relación con los hombres. Hay varias leyendas sobre Virgo. Te las voy a contar.

La primera fue la diosa Isis egipcia. Se decía que cuando pasaba su esposo el sol, Osiris, por su lugar en el cielo, era la fecha de la recolección. Y en ese momento, se suponía que se daba el nacimiento de algún dios.

Isis es considerada la madre de los dioses egipcios, la diosa de la medicina, porque enseñó a los hombres la forma de curar enfermedades, y porque reconstruyó el cuerpo de Osiris, cuando fue cortado en trozos por su hermano Seth.

Isis fue buscando todos los trozos y los envolvía con vendas, construyendo así la primera momia.
        
          La segunda se trata de la diosa griega Astrea, hija de Zeus y Temis. Era la encargada de llevar los rayos de su padre y fue recompensada teniendo un lugar importante en el cielo, junto a su hermana Dike, la justicia, que corresponde al signo de libra; así están las dos hermanas entre los signos del zodíaco.

 La tercera leyenda trata de otras dos diosas griegas, Atenea y Ártemis. Las dos eran vírgenes, porque no querían tener tratos con hombres ni dioses.

 Atenea, sin embargo, tuvo un hijo, Erictonio, que fundó la ciudad de Atenas.

 Ártemis no tuvo ningún hijo, era hermana melliza del dios Apolo y era la diosa de la caza. No permitía que ninguna de sus compañeras tuviera relación con hombres.

 Si lo recuerdas, una de sus compañeras, Calisto, fue expulsada del grupo por quedarse embarazada. Calisto se convirtió después en la Osa Mayor y su hijo fue la estrella Arturo.
 
28.- El signo de Libra
         Siempre se representa el signo de Libra con una balanza, que pesa lo bueno y lo malo de cada situación y de cada acto humano o divino.
Hubo una diosa griega, de la primera generación de dioses, llamada Temis. Era hija de Urano y Gea, el Cielo y la Tierra. Nació para hacer de mediadora entre sus padres, que siempre estaban peleando.
Ella intentaba siempre poner paz, pero pocas veces lo conseguía. El Cielo era Aire y Fuego, todo lo contrario de la Tierra, que era tierra y agua.
 Temis estaba presente en el nacimiento de todas las personas que debían ser justas. Así estuvo presente en el nacimiento de los dioses Artemisa y Apolo, e hizo que Apolo fuera considerado el dios de la justicia, cuando los hombres se cansaron de tener un dios supremo como Zeus, que era caprichoso y mujeriego.
         Cuando algo no le parecía justo, llamaba a su compañera Némesis, la Venganza, para que diera su castigo a los que no actuaran con justicia.
La diosa lleva también en la cabeza una cornucopia, una especie de sombrero con un pico en el centro. Esto significa que todos tenemos en nuestra mente el concepto de justicia, pero no siempre lo cumplimos.
         Las imágenes que nos han llegado de Libra, es decir Temis, no son griegas; tenemos la imagen romana de la diosa Iustitia, parecida a la griega.

         La idea de la balanza significa que debe haber igualdad entre lo bueno y lo malo y que debe haber igualdad entre todos los seres humanos, sin distinguir a ninguno por su sexo, raza o creencias.
         Pero esto ya lo sabes tú bien, Eder. Que todos debemos ser  iguales ante la justicia.
 
29.- El signo de Escorpio
         Hay varias historias mitológicas que hablan de la fuerza de Escorpio y su posibilidad para vencer enormes dificultades. Los escorpio son como tú, Eder (aunque seas Géminis), siempre ganan al final de una gran lucha.
         La primera historia se refiere a los dioses egipcios, que tanto te gustan. Se trata de Set, dios de gran maldad, jefe de los escorpiones del desierto, que se enfrentó con su hermano Osiris, dios de la luz.
Quería quitarlo de su camino y le hizo caer en una trampa, porque Osiris no pensaba que nadie quisiera hacerle ningún mal.
En una fiesta, Set presentó una caja de madera y oro, para ver lo altos que eran sus amigos y todos se tumbaban en la caja y señalaban hasta dónde llegaba su cabeza.
Cuando Osiris entró en la caja, ésta se cerró y allí murió. Set, además, hizo que cada parte de su cuerpo estuviera en una región distinta de Egipto.
Pero su hermana y esposa Isis, sabiendo lo que había hecho Set, buscó las partes del cuerpo de Osiris, recorriendo toda la tierra de Egipto, las juntó y las vendó hasta hacerle volver a la vida, porque ella era la diosa de la medicina. Osiris se convirtió así en el dios de la muerte y la resurrección y fue la primera momia que hubo en Egipto.
         La segunda historia se refiere al héroe mesopotámico Gilgamesh. Cuando iba buscando  la planta de la inmortalidad, tuvo que enfrentarse a los hombres – escorpión, que al final lo dejaron pasar.
Consiguió la planta, pero la diosa Inana, que no lo quería, porque la había rechazado, hizo que la perdiera y acabó muriendo en la aventura.
 
La tercera historia trata del héroe Perseo, que tuvo que enfrentarse a un monstruo llamado Medusa, que tenía cuerpo de reptil y cabellos de serpientes. Si miraba a alguien, lo convertía en piedra.
El héroe Perseo tuvo que enfrentarse a ella y, con ayuda de un escudo, que reflejaba como un espejo, que le había dado su padre Zeus, pudo ver dónde estaba Medusa, sin tener que mirarla de frente.
Cuando Perseo consiguió cortarle la cabeza, de las gotas de sangre que caían iban naciendo escorpiones, con los que tuvo que enfrentarse el héroe.
Para que los ojos de Medusa no pudieran convertirlo a él en piedra, metió la cabeza cercenada en un saco de tela roja.
Por fin consiguió convertir en piedra a un monstruo marino que amenazaba a su novia Andrómeda, usando la cabeza de Medusa, cuyos ojos petrificaban al que los mirara, aunque Medusa estuviera muerta.
 
30.- El signo de Sagitario
         Sagitario significa el flechador, el arquero. Hay varias leyendas, que tratan sobre arqueros famosos.
El más conocido como buen arquero fue el centauro Quirón. Supongo que sabes quiénes eran los Centauros, ¿verdad, Eder? Eran seres de grana fuerza e inteligencia, que tenían cuerpo de hombre hasta la cintura, y el resto, cuerpo de caballo.
Quirón fue profesor de varios personajes conocidos, como Heracles, Aquiles, etc, a los que enseñó todo lo que sabía cuando eran niños.
Uno de los mejores arqueros que hubo en la guerra de Troya fue Filoctetes. Se decía que sin su arco y sus flechas no se podía conquistar Troya.
Pero estaba solo en una isla, porque tenía una herida incurable y le habían dejado allí sus compañeros, porque Filoctetes era inmortal y nadie soportaba el olor de la herida.
Los héroes Odiseo y Diomedes fueron a buscar el arco, que antes había sido de Heracles, pero Filoctetes no quiso dejárselo, si no lo llevaban con él, así que tuvieron que llevárselo.
Una flecha de este arco de Filoctetes fue la que se dirigió al talón de Aquiles y lo mató.
 
         Por último, el más famoso flechador de la mitología y la literatura griega es el propio dios Apolo, que se sentaba en una nube y disparaba con su arco y sus flechas de plata, a quien hubiera cometido algún delito, o para vengar alguna afrenta que hubiera sufrido la persona que él quería.
Como por ejemplo su madre, que se vio agraviada por la reina Níobe, que se jactaba de tener más hijos que Leto, la madre de Apolo, y su hermana melliza  Artemisa. Ambos mataron a los hijos de Níobe a flechazos.
 
31.- El signo de Capricornio
         El signo de Capricornio tiene su origen mitológico en una famosa cabra, llamada Amaltea, que dio su leche al dios Zeus, cuando era un bebé y tuvo que ser ocultado por su madre en una cueva, para que su padre Cronos no se lo comiera, como había hecho con sus hermanos anteriores.
En esta cueva cuidaban de Zeus los sacerdotes llamados coribantes, que bailaban haciendo chocar sus escudos y lanzas para que Cronos no oyera los llantos del bebé.
Cuando Zeus consiguió destronar a su padre y se hizo rey de los dioses, siguió teniendo a la cabra Amaltea con él, y cuando Amaltea murió, se quedó con su piel, que llamó Égida (en griego significa cabra).
Más tarde regaló la Égida a su hija preferida Atenea, que la llevaba en la mano y en el escudo. Para que todos conocieran el agradecimiento de Zeus hacia Amaltea, el dios decidió ponerla en el cielo, donde pudiera ser vista durante siglos por los hombres de cualquier región del mundo.
 
La cabra Amaltea tuvo un hijo, el dios Pan, uno de los dioses de la Naturaleza, que vivía en los bosques, persiguiendo ninfas.
Algunas versiones mitológicas dicen que el padre de Pan era el propio Zeus. El dios Pan era un buen músico y se dice que fue uno de los inventores de la flauta dulce.

         Zeus tuvo que agradecerle su ayuda cuando tuvo que luchar contra los titanes, sobre todo contra Tifón.
 
32.- El signo de Acuario
         Todas las personas del signo de acuario son buenos investigadores y muy inteligentes, generosos y honrados.
Eder, tú te darás cuenta de ello, porque el Abu es Acuario. Y el Abu es tu padrino y es la mejor persona del mundo ¿verdad?. Pues te voy a contar la historia de Acuario.
        Había un príncipe troyano, de la familia de Héctor y Paris, llamado Ganímedes, que era tan guapo y agradable que Zeus decidió llevárselo con él para que le sirviera de copero, es decir, que estuviera siempre a su lado para servirle el néctar, que era la bebida de los dioses.
Para llevárselo al Olimpo, Zeus se convirtió en águila y cogió entre sus garras a Ganímedes. Dicen que el príncipe se fue con el dios sin protestar, porque le gustaba volar y se quedó encantado al llegar al Olimpo y poder vivir con todos los dioses.
Por supuesto le concedieron la inmortalidad y la eterna juventud, dejándole comer las manzanas de la juventud, que proporcionaba a todos los dioses la joven diosa Hebe, diosa de la juventud e hija de Zeus y Hera.
         Se representa a Ganímedes con un jarro en la mano. Este jarro nunca se vaciaba, porque el propio Ganímedes le pidió a Zeus que así fuera para tener menos trabajo, puesto que se pasaba todo el tiempo sirviendo bebida a todos los dioses, no sólo a Zeus.
33.- El signo de Piscis

        Este signo, representado por dos peces tiene una historia mitológica en casi todas las culturas antiguas conocidas.
Los piscis son generosos, cariñosos y desinteresados, como tu tita Nere. Por eso se supone que los peces se refieren a dioses que representen el amor. Te voy a contar, Eder, varias historias de diferentes culturas.
         En la antigua Babilonia, el signo de piscis se relacionaba con la constelación de Kun, que representaba una golondrina con cola de pez que solía volar sobre las aguas e indicaba las épocas en que estaba permitido pescar, puesto que el Mar se consideraba como la Madre de toda la Naturaleza y sus sacerdotes prohibían el consumo de pescado, salvo en unas pocas ocasiones especiales.
Derivada de esta cultura estaba la creencia hebrea de que El Pez era Zabulón, habitante del mar que procuraba alimento a los hombres, cuando no tenían medios terrestres para alimentarse.
         En Grecia, piscis eran los dioses Afrodita y su hijo Eros (el Amor) que hacían a sus seguidores, los nacidos en el signo de Piscis, seres cariñosos y generosos.
         La palabra “pez” (en griego “ijzus”) son las siglas que los primeros cristianos  utilizaron para identificarse y reconocerse entre ellos y que significan “Jesús Cristo hijo de dios salvador”. De nuevo un Dios que significa amor, como en la cultura hebrea y en la grecorromana.





34.- La rosa

         Volvemos, Eder, a las plantas y los animales, que tanto te gustan. Empezaré por la rosa, en primer lugar, porque es la flor más apreciada y más bella, y, en segundo lugar, porque es mi nombre, y sé que te gustará saber la leyenda que dio origen a la rosa.

         En la mitología griega hay cuatro versiones del origen de la rosa. Te las voy a contar y te quedas con la que más te guste.

1.- Se dice que la rosa fue creada por la diosa Cibeles, para adornarse y parecer más bella que la diosa Afrodita, a la que tenía algo de envidia. Pero no lo consiguió y todos, dioses y hombres, siguieron considerando a Afrodita diosa del amor y de la belleza y a Cibeles como diosa madre.

2.- Otra leyenda dice que fue la diosa Afrodita la que creó la rosa. Al nacer de la espuma del mar, quiso que todo lo que la rodeara fuera belleza; entonces hizo nacer de su seno una rosa blanca, que siempre llevó, como símbolo de su belleza.

Dioniso, dios del vino, se acercó a ver tanta belleza y, como ofrenda, derramó unas gotas de su copa de vino sobre la rosa blanca, que pasó a ser de color rosa.

Cuando Afrodita se enamoró del mortal Adonis, hijo de Mirra, (una historia que ya te he contado), vio cómo moría y corrió a socorrerlo; al correr, se clavó una espina en un pie y sangró, con lo que le dio a la rosa el color rojo.

3.- La tercera leyenda dice que fue el dios Dioniso quien creó la rosa. Se acercó a un zarzal, y, como no le gustó, hizo crecer una rosa blanca.

Entonces vio a una ninfa que se ponía roja al verle. Como le gustó el color de la cara de la ninfa, hizo que la rosa se pusiera del mismo color, e hizo crecer muchas más rosas en el zarzal.

4.- La cuarta leyenda es la menos aceptada por la literatura.

        Se trata de la reina Níobe, que tenía catorce hijos y se reía de la semidiosa Leto, porque sólo tenía dos. Pero estos dos hijos eran los dioses Apolo y Artemisa, que vengaron a su madre matando a flechazos a todos los hijos de Níobe.
        
         Cuando Níobe fue a verlos morir, se dice que de las gotas de su sangre iban naciendo rosas, al caer al suelo.

Níobe se quedó petrificada por el dolor y se convirtió en la lápida de sus propios hijos, que siempre está húmeda, porque se dice que la madre llora una vez al mes, excepto en los meses de enero y diciembre, que llora dos veces.

Así llora catorce veces al año, una vez por cada hijo que perdió.

 35.- La hormiga

La hormiga es un ser trabajador y constante, como tú Eder. Por eso quiero que sepas cómo la apreciaban los griegos. Tiene varias versiones en la mitología griega.

Una de ellas dice que los mirmidones eran un antiguo pueblo griego, situado en la Tesalia meridional. Eran un pueblo valiente y con guerreros fuertes y tenaces, y en la Guerra de Troya lucharon bajo las órdenes de Aquiles.

Eran descendientes del rey Mirmidón, un rey de Ftiótide, que descendía de Zeus y de una princesa llamada Eurimedusa. Según la mitología, para la conquista de la bella princesa, Zeus se convirtió en una hormiga.

Otra versión de la historia dice que la isla de Egina, muy cercana a Atenas, y donde se acuñó la primera moneda griega, se quedó sin habitantes por culpa de una plaga.

El rey Eaco, padre de Peleo y abuelo de Aquiles, pidió a Zeus que volviera a repoblar la isla y Zeus convirtió a las hormigas que había dentro de un roble en hombres.

Pero la leyenda más conocida es la que cuenta que Aquiles llegó a la guerra de Troya sin soldados a sus órdenes. Se sentó al lado del mar para pedir a su madre que le ayudara, porque su madre era la diosa marina Tetis.

Ella le dijo que se levantara de la roca donde se había sentado y que abriera un hormiguero que había debajo. Al abrirlo empezaron a salir hormigas que se iban convirtiendo en soldados.
       
         Así formó Aquiles su ejército, los mirmidones, y se convirtió en el más fuerte de todos los reyes griegos que fueron a Troya a las órdenes de Agamenón.

         El nombre de mirmidones se les dio, porque en griego, hormiga es Mirmex.

 
36.- El diente de león

         Hay varias leyendas sobre el origen y las virtudes de la planta llamada diente de león.

La mitología griega dice que fue el héroe Teseo quien lo extendió por primera vez en Grecia. Teseo era hijo del rey de Atenas, Egeo, y fue a Creta en una de las expediciones atenienses, con la intención de matar al minotauro.

         Cuando lo consiguió, la diosa Hécate quiso recompensarlo por haber matado al monstruo, y le invitó a comer; le ofreció una ensalada con dientes de león, diciéndole que sería rico para siempre.

       Se refería a la riqueza mental y espiritual, que es mucho más importante que la riqueza material. Y Teseo fue un buen rey, justo y honrado y mejoró mucho toda la región del Ática, donde estaba situada la ciudad de Atenas.

Los pueblos precolombinos contaban que el diente de león era una joven doncella, que se había transformado en flor dorada, esperando a que el Viento del Sur se fijara en ella.

Al pasar mucho tiempo se había hecho anciana y sus cabellos estaban blancos. El Viento del Norte la vio, se compadeció de ella y la convirtió en flor dorada.
 
En otras culturas se dice que el diente de león es una flor que nació cuando aparecieron los humanos sobre la tierra. Antes sólo había duendes y hadas. Pero eran de un tamaño tan pequeño que, cuando empezaron a poblar la tierra los hombres, las pisaban, porque no las veían.

Así que se convirtieron en dientes de león doradas, que se esconden bajo tierra, para protegerse, al acercarse los pasos de algún hombre o animal.

 
 
 
CUENTOS BREVES PARA EDER
 
         Iniciamos, Eder, una nueva serie de cuentos. He elegido seres mitológicos y monstruos,. Todo lo que tiene vida tiene su dios y su espíritu, donde el hombre proyecta sus anhelos secretos y porque tú me lo pediste.
 
Estos seres representan una fantasía desbordada, basada en los cimientos del saber humano, en religión y filosofía, porque estas fábulas expresan formas y reglas de vida y las preocupaciones diarias de todos.
 
Los monstruos eran advertencias de los dioses y representaban conceptos abstractos, como la virtud y la humildad. Los hombres luchaban  para conservar la armonía cósmica y conseguir esas virtudes
 
        Espero que algún día puedan servirte en los avatares que te reserve la vida.
 
 
1.- La princesa Ida y las amazonas.
 
Hace muchísimos años, existió un pueblo compuesto sólo por mujeres, porque no querían saber nada de los hombres. Eran las amazonas. Su vida era muy dura, porque tenían que hacer de todo: trabajar los campos, cuidar a sus hijas y hacer su instrucción militar, porque tenían que defenderse de otros pueblos.
 
Te he dicho que cuidaban de sus hijas, porque, cuando tenían un hijo, no lo querían y sólo se ocupaban de las niñas; los niños a los que permitían quedarse en el poblado les servían de criados; a los demás los expulsaban o los abandonaban. No se consideraba que eran mujeres de verdad hasta que no cazaban y mataban a un hombre.
 
Ya en el s.s XIX, un famoso escritor, Tenisson, escribió una novela "La princesa", que describe la creación y destrucción de un colegio de mujeres.
 
La historia empieza con la fundación de una universidad para doncellas, como un colegio mayor. La Princesa Ida es la directora y tiene que luchar contra una sociedad que aún no admite la inteligencia de la mujer. Sólo ella es lo suficientemente fuerte para ser empresaria y no admitir en su universidad nada más que a chicas jóvenes y solteras, sin novio.
 
Las normas no permiten que las alumnas tengan ni siquiera un amigo, sólo pueden tener amigas. Los estudios de la universidad están dirigidos a alumnas inteligentes y con capacidad emprendedora para llegar a convertirse en directoras y fundadoras de empresas.
 
Sólo al final de la novela, Ida comprende que la sociedad debe ser plural, y que el trabajo debe compartirse con los hombres. Además, se da cuenta de que todas sus alumnas tienen alguna frustración, sobre todo la de llegar a ser madres. Planifica un nuevo currículo y admite un alumnado plural. La universidad es un éxito. 


2.- Gluskap.- leyenda algonquina de América del Norte
 
Gluskap era un héroe inmortal, que no envejecía y que tenía poderes especiales. Podía dominar el agua, el aire, el fuego y la tierra. Era un héroe generoso y quiso compartir con los hombres sus poderes. Reunió a varias parejas y les dijo que quería construir un poblado nuevo, que tendría como característica que sería un poblado con gente feliz, y así lo hicieron. Gluskap sabía que existían seres malvados, que intentaban estropear la felicidad de los demás, pero confiaba en que su poblado siguiera feliz durante mucho tiempo.
 
Ya en su nuevo poblado, un día la fuente empezó a echar barro en lugar de agua, y los ancianos encargaron a un hombre que descubriera el misterio. El hombre se puso en camino y llegó a un pueblo cuyos habitantes tenían forma de rana. Pidió agua y las ranas le dijeron que tenía que pedir permiso al jefe, que era un dragón.
 
El dragón vivía en el agua y se dedicaba a mancharla. Luego se comía a los hombres cuando estaban ya medio muertos de sed. El hombre volvió al pueblo feliz de Gluskap, para contar lo que había averiguado y describió al dragón que retenía el agua y se comía a los hombres.
 
Al enterarse de todo, Gluskap decidió luchar con el dragón. Se pintó el cuerpo y se puso unas plumas blancas en la cabeza. Dirigido por el hombre que había descubierto la causa de la falta de agua, llegó al poblado de las ranas, luchó con el dragón y lo mató.
 
Del cuerpo del dragón salió un río, que llegó hasta el poblado de Gluskap. El dragón se hizo tan pequeño que se refugió en un pantano y desde entonces vive allí, sin atreverse a enfrentarse al héroe.
 
Gluskap también venció a los gigantes Kewawlqu, que se dedicaban a cambiar las montañas de lugar y despistaban a los viajeros.
 
 
Venció a los hechiceros Medecolin, que encantaban a los animales y se los llevaban, dejando a la gente de los pueblos sin recursos de carne y leche, y venció al espíritu de la noche, que a veces no dejaba que saliera el sol y las cosechas se estropeaban.
 
Creía que nadie podría vencerlo, hasta que una mujer hechicera le dijo que había alguien que lo vencería, se trataba de Wasis, un niño de enorme fuerza. Gluskap fue a verlo y le dijo que saliera a pelear con él.
 
El niño se asustó y empezó a llorar. Gluskap no pudo aguantar los gritos del niño, que hacían temblar la tierra, y tuvo que irse, vencido por un niño.
 
Pero sigue protegiendo a los habitantes de su poblado, generación tras generación, y haciendo el bien a todos los seres con los que se encuentra. Porque no olvides, Eder, que es inmortal.
 
  
3.- Hiawatha y las cinco naciones.- leyenda iroquesa de América del Norte
 
Este cuento sirve para entender que la unión hace la fuerza, que sólo ayudándose unos a otros se consigue vencer cualquier dificultad que se pueda presentar en la vida.
 
El dios Ta-ren-ya-wagon, hijo primogénito del dios supremo, dormía sobre las nubes cuando oyó gritos en la tierra. Como era joven sentía curiosidad por todo y se asomó sobre las nubes a ver qué pasaba. Eran los hombres que huían de unos monstruos gigantescos. Enseguida se decidió a ayudar a los hombres, porque la raza de los gigantes ya estaba a punto de desaparecer, puesto que no servían para nada y los dioses habían decidido dejar que se extinguiera.
 
Tarenyawagon bajó a la tierra y guió al pueblo de los hombres a un lugar entre dos ríos, donde podían cultivar la tierra, tener animales domésticos y vivir en paz. Cuando se multiplicaron tanto que no cabían en el lugar, el dios les dijo que debían separarse en grupos y formar otros pueblos. Repartió entre los diferentes grupos las posibilidades de supervivencia y las características intelectuales y físicas, para que se especializaran en algo y se sintieran bien.
 
A los del primer grupo los llamó Mohawks, les dio maíz y judías para sembrar y perros para cazar. Su territorio era llano, pero poseían también algunas montañas, para que vivieran los animales de caza.
 
A los del segundo grupo los llamó Oneida, y les dio la sabiduría. Se dedicaron a estudiar las estrellas, las plantas medicinales y se establecieron cerca de los Mohawks, porque intercambiaban con ellos su sabiduría para obtener productos para alimentarse y vestirse. También intercambiaban a sus jóvenes, para formar parejas y nuevas familias.
 
Al tercer grupo los llevó junto a una montaña y los llamó Onodaga, y los convirtió en guerreros.  Su territorio estaba en el extremo de la comarca de los dos pueblos anteriores, de modo que pudieran defender, aunque sin saberlo, a los otros dos pueblos. 
 
El cuarto grupo fue llevado junto a un lago; los llamó Cayugas, y les dio canoas, después de enseñarles a pescar. Este pueblo estaba situado en el otro extremo de todo el continente, de modo que el lago parecía ser una frontera natural.
 
El quinto y último grupo fue a otro lugar; los llamó Senecas, y los hizo grandes corredores. Ellos se encargaban de llevar las noticias de un extremo a otro del continente y de anunciar las reuniones que se celebraban entre ellos cada siete años, en verano. En estas reuniones intercambiaban productos, historias, y, a veces, se formaba alguna pareja entre las distintas tribus.
 
Así se fundaron las cinco naciones. El dios se quedó con los Onodagas, se casó con una de sus jóvenes y tuvo una hija con ella. Como jefe de la nación onodaga, tomó el nombre de HIAWATHA.
 
Los cinco pueblos prosperaron y mantuvieron buenas relaciones entre ellos, hasta que llegó un invasor. Hiawatha reunió a los jefes de las cinco naciones. Les dijo que fueran como los dedos de una mano, que no se separan nunca. Sólo así lograron vencer al invasor.
 
La unión hace la fuerza.
 

4.- El Dragón.-
 
El dragón era una serpiente que fue adquiriendo poderes y aspecto terrorífico en todas las leyendas y sagas. Era de color rojo, verde o negro con cabeza de caballo o camello. Los ojos encendidos en fuego, su boca ancha llena de dientes afilados; por la nariz echaba fuego y humo de azufre; sus garras eran de tigre con cuatro uñas cada una; las dos alas tenían escamas de bronce o hierro.
 
Algunos dragones no tenían alas, pero podían volar y se dedicaban a quemar las regiones y a asfixiar a sus víctimas. Había dragones de tierra, de cielo y de mar. Todos causaban tempestades y tifones.
 
Entre los romanos el dragón era insignia del ejército.
 
Entre los griegos, Homero nos dice que había un dragón azul en el escudo de Agamenón, el jefe de la expedición que destruyó Troya.
 
Los piratas nórdicos llevaban dragones en sus escudos y en las proas de sus barcos.
 
En las leyendas germánicas, el dragón vigilaba los tesoros.
 
En occidente simbolizaba la maldad y era enemigo de los hombres.
 
Por ello quien lo mataba era un héroe, como el griego Heracles, el britano San Jorge o el germano Sigfrido.
 
Matar al dragón significaba la lucha de la humanidad por el mantenimiento de la armonía cósmica. También fue el primer animal mitológico de oriente, pero en China era benéfico y simbolizaba el poder.
 
  
5.- Las Arpías.-
 
Son divinidades griegas aladas, hijas de Taumante, dios marino y Electra, hija del Océano. Según Homero había dos, que simbolizaban la naturaleza del viento: Aelo o Nicótoe era la borrasca, y Ocípite el viento rápido. Más tarde se conoció una tercera, Celeno que significa la oscura y es la que nubla el cielo. Se representaban como mujeres aladas de cabellos rubios y sueltos.
 
Los romanos creían que tenían rostro femenino y cuerpo de ave rapaz con afiladas garras encorvadas que devoraban todo o lo convertían en excrementos.

Los griegos creían que raptaban niños y las almas de los criminales para que fueran castigados. En algunas tumbas estaban representadas llevándose el alma del muerto.

Por orden del rey del Sol, Helio, las Arpías persiguieron a Fineo, rey ciego y adivino de Tracia, en castigo por haber renunciado a su vista a cambio de poder vivir una larga vida; devoraban su comida y manchaban todos los lugares que él pisara. Fue liberado por los Argonautas a cambio de decirles el camino a la Cólquide.

Según el poeta latino Virgilio, las Arpías viven a la entrada del infierno y son, además furias y demonios. Con el dios del viento Céfiro engendraron a los dos caballos de Aquiles, y a los de Cástor y Pólux.


6.- Las Gorgonas.-

Eran tres hermanas: Euríale, Esteno y Medusa, hijas de divinidades marinas. Eran muy bellas, pero un día Poseidón, dios del mar sedujo a Medusa en el templo de Atenea y la diosa, en castigo,  las convirtió en monstruos alados con rostros horribles, con colmillos en vez de dientes, lengua bífida y serpientes en lugar de cabellos; sus manos eran de bronce con garras en lugar de dedos.

Las chispas que se desprendían de sus ojos convertían en piedra a quien las mirara. Vivían cerca del reino de los muertos, rodeadas de sus víctimas petrificadas.

El héroe Perseo, antepasado de Heracles, tenía por misión matar a Medusa, la  única mortal de las tres hermanas; para conseguirlo le ayudó la propia Atenea, regalándole un escudo reluciente, a través del cual debía mirarla como si fuera un espejo.

Además, las ninfas de la Estigia regalaron a Perseo unas sandalias aladas, una bolsa mágica para guardar la cabeza cortada de Medusa y el yelmo de Hades, para que fuera invisible. Con todo ello Perseo venció a Medusa.
 
Al cortarle la cabeza, salieron de la herida los dos hijos que Poseidón había engendrado con Medusa: el caballo alado Pegaso y el guerrero Crisaor, que quisieron vengar a su madre, pero Perseo huyó gracias al casco que le hacía invisible.

Las gotas de sangre que cayeron de la cabeza de Medusa en el desierto se convirtieron en serpientes venenosas (en otras versiones, se convirtieron en alacranes). Perseo entregó la cabeza a la diosa Atenea que la colocó en su escudo para transformar en piedra a sus enemigos.

 

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